Una boda se vive una vez. Las fotografías os permiten volver.
El día pasa entre abrazos, nervios y personas que quizá no vuelvan a reunirse de la misma manera. Mi trabajo es estar cerca sin cortar lo que está ocurriendo.
Antes de la boda hablamos del horario. También decidimos qué partes queréis guardar. Así podéis elegir el reportaje con calma.